La ministra de Educación, Isabel Celaá ha asegurado que no pueden aceptar “que haya mensajes negativos”.

Continuando con la deriva del Ejecutivo de Sánchez, el Gobierno ha mostrado de nuevo ese afán totalitario en el control de la información arguyendo como motivo el control sobre lo que ellos denominen “bulos”.

Ha sido durante su intervención en Televisión Española cuando la ministra ha asegurado que “no podemos aceptar que haya mensajes negativos, mensajes falsos en definitiva”, estableciendo así una falsa relación de sinonimia entre “mensajes negativos” y “mensajes falsos”.

Se trata, pues, de un lapsus de la ministra en el que el subconsciente ha hablado por ella dejando ver realmente las intenciones que subyacen bajo la campaña “contra los bulos” del Gobierno, esto es, perseguir cualquier crítica al Ejecutivo bajo el pretexto de perseguir mentiras.

Estas afirmaciones de la ministra no se tratan de casos aislados, sino que se inscriben en el marco de un contexto que ya se ha ido apuntalando durante las últimas semanas y que vimos culminado con la intervención en rueda de prensa del general de la Guardia Civil que afirmó que trabajaban “para minimizar el clima contrario a la gestión de la crisis por parte del Gobierno”.

Se trata de unas declaraciones que han sentado mal en los cuerpos policiales según ha recogido el diario El Mundo este martes: «Desde el principio han tratado de convertir lo que era una crisis sanitaria en una crisis de seguridad, y nos han utilizado». «El hecho de comparecer diariamente tres uniformados arropando a dos civiles era ya una decisión estratégica», aseguran.

Correo electrónico con instrucciones

Por otra parte, según hemos podido saber tras las informaciones publicadas en diversos medios, un correo electrónico procedente del Estado Mayor de la Guardia Civil y con destino a las comandancias, pidió a los agentes identificar “noticias falsas” que pudieran provocar estrés social y desafección a las instituciones del Gobierno”.

Dicho correo electrónico fue enviado el pasado día 15 de abril, cuatro días antes de las polémicas declaraciones de José Manuel Santiago Marín en la rueda de prensa del comité técnico.