El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y su vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, mantuvieron el pasado lunes una reunión de urgencia en la que trataron el impacto de las declaraciones del general José Manuel Santiago, que aseguró que trabajaba para «minimizar» las críticas al Gobierno. El líder de Podemos exigió a Sánchez seguir por el camino de la censura para cortar de raíz los mensajes negativos y el jefe del Ejecutivo accedió.

El pasado domingo el jefe del Estado Mayor de la Guardia Civil, el general Santiago, sorprendía a los medios en la rueda de prensa de los expertos con su polémica frase, en la que admitía la orden del Ejecutivo central de trabajar para «minimizar el clima contrario a la gestión de crisis por parte del Gobierno». La polvareda se disparaba. Tanto los medios como los propios ciudadanos denunciaban de forma mayoritaria el evidente avance hacia la censura.

Pero ni Pablo Iglesias, ni Pedro Sánchez parecen haber entendido que el problema no es que se sepa ya, a ciencia cierta, que trabajan en un esquema de coacción a la prensa. De hecho, ambos líderes charlaban de urgencia el lunes siguiente para debatir el impacto de la frase y adoptar nuevas estrategias, tal y como han confirmado fuentes conocedoras de esa conversación a OKDIARIO. Y si el vicepresidente y jefe de Podemos era el que llevaba la voz cantante en la exigencia de seguir por el camino de la censura para cortar de raíz los mensajes negativos, era su compañero de Gobierno y presidente quien, tras unas dudas iniciales y plantear sus temores a la reacción popular, pasaba a confirmar la orden de mantener las presiones como si nada. Salvo por un punto: Sánchez insistió en la necesidad de disimular más sus controles a la prensa.

La charla se mantuvo después de que Pablo Casado zanjase su encuentro virtual con Sánchez. El líder de la oposición cerraba su contacto reflejando su falta de confianza en el presidente. Y hacía bien. Porque momentos después era el populista líder morado el que se confesaba con Sánchez.

El presidente no ocultó ante Pablo Iglesias su preocupación por el descrédito del Gobierno: tanto en la gestión del coronavirus, como en las maniobras de intento de control a la prensa. Pero Iglesias fue incansable en su exigencia de continuar por el mismo camino, por el de controlar las informaciones negativas para el Ejecutivo. Y Sánchez accedió a la petición con una sola advertencia: la de que las maniobras tenían que ser menos evidentes y polémicas.

Todo ello se hablaba, por cierto, mientras se destapaba la noticia de la utilización de cuentas falsas para jalear a Fernando Simón y dar la sensación de que la población respalda masivamente el desastre de gestión del coronavirus llevada a cabo por el Gobierno socialcomunista.

Se habló del control de lo que ellos consideran bulos en las redes sociales. De la necesidad de establecer nuevos mecanismos de filtrado de los mensajes con impacto en la población para evitar lo que ya se ha empezado a bautizar como estrés social y que ellos dos achacan a campañas orquestadas. De, en definitiva, arreciar en los controles. Porque, como también se reconoció en la conversación, tendrán que ir reconociendo las cifras reales de muertes y, en ese momento, la maquinaria de control de los mensajes deberá mostrar plena eficacia.

Los argumentos de Pablo Iglesias fueron insistentes: sobre la eficacia final en caso de mantener los esquemas lanzados; sobre la dificultad de probar que se trata de controles premeditados; sobre la capacidad técnica de hacerlo. Y la predisposición de Sánchez a aceptar esos argumentos se fue confirmando por momentos: básicamente, tras asumir los postulados de Iglesias en cada discusión significativa.

Y es que, como ya es evidente, no fueron ningún lapsus las palabras del general Santiago. De hecho, sus palabras admitiendo que trabajan para «minimizar el clima contrario a la gestión de crisis por parte del Gobierno», responden a un mail que ha publicado ya OKDIARIO y que fue remitido a todas las comandancias de la Benemérita: un mensaje enviado entre los días 15 y 16 de abril y en el que, efectivamente, se solicita a los responsables de la Guardia Civil la «identificación, estudio y seguimiento de […] campañas de desinformación», así como «bulos y fake news susceptibles de generación de estrés social y desafección a instituciones del Gobierno».

https://okdiario.com/espana/iglesias-exigio-pasado-lunes-sanchez-aumentar-control-prensa-sanchez-accedio-5494598