Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, ha afeado a los grupos parlamentarios de la oposición que la manifestación del 8M por el Día de la Mujer fue «el mayor ‘infectódromo’ de España», con 120.000 personas.

Así lo ha explicado en su intervención en la Asamblea de Madrid, en respuesta a la exposición que ha hecho el portavoz de Podemos, Tito Morano. «La última vez que nos vimos en este Pleno ustedes me estaban aquí mandando violetitas, flores moradas, para decirme que era yo muy mala mujer porque no iba a la manifestación», ha recordado.

La siguiente vez que se han visto las caras fue en la sesión plenaria del pasado 24 de abril, donde ya estaban «todos con las mascarillas», ha expuesto. «Pero qué vamos a hacer la más mínima reflexión… es mejor culpar a los recortes del PP siempre de lo mismo. Doce hospitales y 100 centros de salud que le recordaré siempre», ha espetado.

30.000 contagios

En su comparecencia inicial, Ayuso había sostenido que tras las manifestaciones del 8M y las actividades que transcurrieron ese fin de semana la proyección del coronavirus en Madrid se multiplicó hasta la previsión de 30.000 posibles contagios.

Ha recordado que tres semanas antes de que se conociera la noticia del primer fallecimiento por el virus en España, el Gobierno regional «ya estaba trabajando» y reuniéndose preparando protocolos. Se creó un apartado web en la página de la Comunidad y se puso a disposición de los ciudadanos un teléfono de información que ha recibido «más de medio millón de llamadas».

«A pesar de que desde el Gobierno central transmitían constantemente que el virus no tendría prácticamente incidencia en España, la Consejería de Sanidad comenzó a estudiar qué necesidades tendríamos en Madrid si el virus se extendiera, entendiendo, en aquel momento, que su capacidad de infección sería como una gripe. Y ya se aislaban y se atendían los primeros contagios, así como se ponía en cuarentena a la familia y allegados», ha destacado.

En este sentido, ha apuntado que en ese momento la Comunidad ya reclamaba ya «con insistencia» la compra de Equipos de Protección Individual (EPIs) en las Comisiones de Salud Pública del Ministerio de Sanidad. Según Ayuso, «a pesar de la inactividad del Gobierno central, durante el mes de febrero se iniciaron contactos para hacer las primeras compras extraordinarias de material, que culminaron el 4 de marzo con la firma de los primeros contratos».

Además, ha incidido en que «esa semana se incrementó el número de laboratorios en los hospitales para evitar retrasos en las pruebas diagnósticas; se contrató a 1.142 profesionales en hospitales y centros de Salud, y se reforzó el SUMMA con el Samur y la Cruz Roja».

Orden de ocultar

«Por muy previsores que fuéramos, teníamos malas noticias: las proyecciones estadísticas, basadas en la evolución de los contagios en otros países, concluían que en la Comunidad de Madrid llegaríamos a los 15.000 contagios», ha indicado. Fue entonces cuando el Ministerio de Sanidad les obligó «a enviar comunicaciones eclipsando el problema».

En este sentido, ha hecho hincapié en que fueron el primer Ejecutivo autonómico en tomar decisiones que, entonces, parecieron «muy drástica y dura». Aunque ha subrayado que «en estos duros meses de trabajo no ha habido nunca intención política, sino sensatez, responsabilidad y cumplimiento del deber».

El lunes 9 de marzo, según ha puntualizado, en la Comunidad sabían que «el único modo de parar la expansión del virus era evitar las concentraciones». «Nos dirigimos al Gobierno central para informarle que unilateralmente, si ellos no lo hacían también, cerraríamos los colegios, las universidades y prohibiríamos las entradas y salidas de los hospitales, porque lo primero que había que proteger era al personal sanitario ya que, si ellos se contagiaban, como ya estaba ocurriendo en el País Vasco, no tendríamos a nadie para atender a los pacientes», ha expresado Ayuso.

Residencias

Por otra parte,  Ayuso, ha acusado a Podemos y al vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, de «salir corriendo» ante la crisis del coronavirus. «Son parte del problema, no de la solución», ha lanzado. En lugar de encargarse de las residencias de ancianos tras proclamarse como mando único, el líder morado se ha quedado «en su residencia» y cuando ha salido saltándose la cuarentena lo ha hecho «sin la protección necesaria».

Ha rechazado que se la compare con otras autonomías y ha tachado de «injusto y un tanto despreciable» que intenten separar a los territorios para acusar a «unos y otros» cuando se está ante una pandemia, «un hecho anómalo e inusual».