Marruecos no quiere hablar con el Gobierno de Pedro Sánchez. Pero sí lo hace con la UE y ha empezado a filtrar mensajes. Uno de ellos, que España no hace nada en el control de los inmigrantes ilegales. Otro, que Rabat considera que sólo recibe el 20% del pago correspondiente a los costes de contener la llegada de inmigrantes a las costas españolas y, por lo tanto, europeas. Y, por último, que quiere una actualización de esos pagos, en concreto, hasta sumar el 100% de los costes que dice asumir. Es decir, hasta multiplicar por cinco esos pagos.

La información llegada a Bruselas coincide con la dada a conocer por el propio ministro de Asuntos Exteriores Nasser Bourita en Marruecos. Allí ha dejado claro su rechazo a lo que considera una campaña mediática lanzada en España contra Rabat. Bourita afirma que términos empleados estos días por los medios españoles como “chantaje» o «agresión» demuestran que «ciertos círculos en España deben actualizar sus conocimientos sobre Marruecos”, como ha recogido el periódico Le Matin.

Pero Bourita ha dado más detalles. Marruecos considera que lo vivido estos días en Ceuta es, simplemente, un primer recordatorio del coste económico que asume para contener la inmigración ilegal, porque desde Rabat consideran que el esfuerzo de España en el control de los inmigrantes es nulo. Y ese mensaje ya ha llegado a Bruselas.

Rabat ha cuantificado esta situación. Y señala que Europa no financia ni el 20% del coste que asume Marruecos en la lucha contra la inmigración ilegal. Y eso significa que la cifra en la que piensa Rabat es cinco veces la actual. Es más, Marruecos considera que España es la responsable de que Europa pague el precio de sus errores porque debe explicar a Bruselas cómo un país miembro de la UE admite al líder del Frente Polisario utilizando una identidad falsa dentro de lo que, en el fondo y en la forma, es territorio europeo.

Lo cierto es que la tensión con Marruecos no remite. Rabat ha filtrado ya al Gobierno español su negativa a mantener interlocución con la ministra de Exteriores española, Arancha González Laya, como ha publicado OKDIARIO. El veto a la máxima responsable de las relaciones diplomáticas españolas bloquea, de este modo, cualquier intento de apaciguamiento y se suma a la decisión de Rabat de llamar a la embajadora de Marruecos en España, Karima Benyaich, a consultas.

La decisión de Marruecos confirma dos aspectos decisivos. El primero de ellos, que el conflicto será duradero y que las consecuencias totales están aún por ver en caso de que España no logre un mecanismo para relajar la tensión generada a raíz de la ayuda prestada por Pedro Sánchez al líder del Frente Polisario.

El segundo, que Rabat culpa personalmente a la responsable de Exteriores, González Laya, de la gestión de la hospitalización en Logroño de Brahim Ghali, el jefe del Polisario.

Y, fruto de todo ello, la interlocución se desplaza ahora a Bruselas.
Benyaich, justo antes de ser llamada a consultas por Rabat, lanzó un anticipo de lo que puede estar por llegar y aseguró que en las relaciones entre países hay actos que tienen consecuencias, «y se tienen que asumir», en alusión directa a la decisión de España de prestar atención médica al líder del Polisario,

Las palabras de la embajadora, señalaban de este modo, claramente al caso de Ghali como el detonante de la crisis actual, y contrastaban con las del Gobierno, que en sus pronunciamientos oficiales había evitado hasta ahora admitir esa relación directa.

fuente: https://okdiario.com/espana/marruecos-pasa-factura-exige-multiplicar-cinco-dinero-que-recibe-controlar-inmigracion-7260413